La Angostura, paraiso de Arrayanes

20 diciembre, 2019
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Al sur de Neuquén, en el departamento de Los Lagos y a metros del paso Cardenal Samoré que conecta el territorio argentino con el chileno se sitúa Villa La Angostura, una pequeña ciudad de 15 mil habitantes conocida con razón como el jardín de la Patagonia. Su entorno es de una belleza indescriptible. Por ello ven a conocer  La Angostura, paraíso de Arrayanes¸ ya que no te desilusionarás.

Con razón muchos de sus visitantes ocasionales se van a ahí con la idea de regresar e instalarse para siempre en ese paraíso de lagos, bosques, montañas y ensueño situado a 1.600 kilómetros de la Capital Federal.

La última vez que estuve en Villa La Angostura me sentí unido como nunca a ese mundo que, por momentos, parece imaginario. Quienes ya lo visitaron saben de qué hablo. Pocas edificaciones, paisaje natural cien por cien, lagos calmos, viento ligero y miradores de excepción.

Recuerdo que era otoño, como ahora; las lengas, árboles nativos de la región que también se encuentran en los bosques de Tierra del Fuego, tapizaban de rojo las pendientes. No había muchas flores pero las tonalidades multicolores de las hojas y los cerros (recortándose contra el azul del lago Nahuel Huapi) constituían en conjunto una floración acaso nunca vista.

Parte de la historia de La Angostura

El nombre de Angostura alude a una delgada península (Quetrihué) en cuyo extremo está el célebre bosque de arrayanes que, según asegura el mito, sirvió de inspiración para Bambi, la famosa película de Walt Disney.

Sea cierto o no, lo importante es que ese bosque es realmente inspirador para quien lo recorra. Los troncos, de un marrón manchado y casi aterciopelado tan suave, se mezclan con cipreses y palo-santos. No es raro encontrar por ahí variedades de ciervo como el pudú y picaflores rubí que se alimentan de las diversas flores de la región.

Ida al Parque Nacional Arrayanes en La Angostura

Mi primer destino en la región fue el Parque Nacional Arrayanes, de casi dos mil hectáreas donde abundan las arboledas de flores blancas y corteza color canela con irregulares manchas blanquecinas.

Caminé sin dificultad por la península, que también puede recorrerse en bicicleta, a lo largo de cuatro horas de paseo que requieren de un esfuerzo físico apreciable. A ambos costados observaba el azul intenso del Nahuel Huapi (donde nunca logré ver a nahuelito, monstruo mitológico de siete metros que todos dicen haber visto en algún momento. A cambio me topé con preciosas cascadas e islas que se observaban a lo lejos, como flotando en las aguas del lago.

Retorno del Parque Nacional Arrayanes en La Angostura

Ya de regreso decidí conducir mi camioneta por el Camino de los Siete Lagos que une a Villa la Angostura con San Martín de los Andes, otro paraje de ensueño. Lo primero que vi es el Lago Espejo, próximo al Correntoso.

Siguiendo el trayecto pude observar desde la altura el lago Escondido, una pequeña belleza neuquina que inmediatamente da paso hacia los valles de los lagos villadino y Falkner. Separados apenas por un angosto istmo. Estos lagos asombran por su majestuosidad, además de contar con una magnífica cascada de agua transparente y fría.

Una vez ingresando en el Parque Nacional Lanín se vislumbra el lago Hermoso, un calificativo por demás adecuado. La siguiente parada ofrece el paisaje árido del lago Machónico. Más adelante, claro, esperan el lago Lácar y la ciudad turística de San Martín de los Andes.

Uno de los hallazgos en mi camino fue encontrarme de frente con un coihue conocido como El abuelo: tiene más de quinientos años y para abrazar su tronco anchísimo harían falta como mínimo unas ocho personas. Musgos y líquenes se despliegan en su corteza antigua y un árbol más joven lo sostiene a modo de bastón. La humedad está garantizada por una red de troncos entrelazados alrededor.

Villa La Angostura

Situada entre cerros y lagos, Villa La Angostura es una ciudad tranquila y acogedora. Su carácter turístico no le quita personalidad, dado que tiene una apreciable población fija, predominantemente juvenil.

Casitas de piedra y madera bordean la avenida Arrayanes (la principal arteria de la ciudad) donde abundan los locales de artesanía, ropa deportiva, recuerdos y por supuesto chocolates a cual más delicioso.

Enclavada en un paisaje típicamente alpino la ciudad conduce naturalmente a la capilla Nuestra Señora de Asunción, al puerto Angostura, a caminitos que se pierden entre los árboles y el pie de las montañas. Vale la pena conocer la capilla, situada de dos kilómetros de El Cruce. Fue construida en 1936 y es obra del renombrado arquitecto Alejandro Bustillo. Tiene el sello distintivo de la arquitectura de montaña y hermoso techo con tejuelas negras, revestimiento exterior de madera y piedra y aberturas en bellísimos vitraux.

El puerto Angostura se sitúa sobre Bahía Mansa y su hermosa playa, desde la cual parten excursiones lacustres al bosque y otros destinos.

La residencia Messidor, construida en 1942, adopta la figura de un pequeño castillo. Es propiedad de la provincia de Neuquén y suele ser lugar de reunión elegido por presidentes u diplomáticos. Hoy el lugar puede ser visitado en distintos horarios por los turistas.

Siempre encontré cosas para hacer en La Angostura. La cercanía del Nahuel Huapi –rodeado de grandes rocas y bosques añosos- permite disfrutar de la navegación, el buceo, las caminatas por las orillas e incluso el ciclismo en caminos bien cuidados.

Viajando en catamarán se puede visitar la isla Victoria, luego de media hora de viaje. Todavía recuerdo los infinitos caminos que cruzan la ciudad y luego llevan, a quien se deje llevar, hacia las distintas formas que adopta este inigualable paraíso.

¿Cómo llegar a La Angostura?

En avión por Lan o Aerolíneas Argentinas. El pasaje ronda los 600 $ pesos si bien en ocasiones puede subir a 1.000 $ pesos ida y vuelta. Hay frecuencias diversas de lunes a viernes y también los fines de semana.

El aeropuerto de llegada es Bariloche. Desde ahí la empresa de micros Algarrobal lleva a La Angostura luego de una hora de viaje. El costo del pasaje de bus es 14 pesos. En ómnibus por Vía Bariloche (once servicios diarios, 189 pesos) o Albus (el precio oscila entre 155 y 230 pesos según las comodidades)

En auto por rutas nacionales 7, 5, 35 y 152. Luego ruta provincial 20 hasta Colonia Catriel. A continuación tomar el cruce con la 151 en dirección a Neuquén. Finalmente la 237 hasta Bariloche y por último la 231 hasta Villa La Angostura.

¿Qué hacer en Villa La Angostura?

Buceo en el Nahuel Huapi. La visibilidad supera los quince o veinte metros.

Trekking: camino de los siete lagos y bosque de arrayanes. Se recomienda ir con guías habilitados y Bicicletas ideal para conocer la villa en familia.

Lo mejor es Mountain Bike: Para alquiler de bicicletas se pueden consultar a Free Bikes en su web oficial.

Pesca: abundancia de truchas arco-iris y salmones. Se puede realizar en todas las modalidades (señuelo o mosca), especialmente en el río Correntoso.

Ski en invierno. Se practica en el Cerro Bayo, a seis kilómetros de la ciudad.

¿Qué visitar en Villa La Angostura?

Isla Victoria en Catamarán, la residencia El Messidor (ver cuerpo central de la nota), Capilla Nuestra Señora de La Asunción, Puerto Angostura, el mirador Belvedere: está situado a tres kilómetros y medio del centro.

Hay una vista privilegiada del Lago Correntoso y del río de igual nombre. Al fondo se aprecia el cordón montañoso que marca el límite con Chile. Entre otros se destacan los cerros Macal, Dormilón, Tres Hermanas, Pantonjo, Rincón, Matus y Campana.

También se puede ver el lago Nahuel Huapi y tres de sus siete brazos: el Machete, el Rincón y Última Esperanza. Otra buena opción es visitar la reserva natural de Laguna Verde, rodeada de una vegetación exuberante. Y, por supuesto, el camino de los Siete Lagos que se extiende por 110 kilómetros por ruta 234.

¿Dónde alojarse en La Angostura?

Una vez llegues a este hermoso destino turístico entre Argentina y Chile tendrás una variedad de lugares en donde podrás reservar con antelación para alojarte los días que desees. Hay Hoteles, Cabañas y Hosterías que te brindarán un excelente servicio cuando los visites.

Hotel Sol Arrayán en La Angostura

A un kilómetro del centro, en una ladera, sobre el Nahuel Huapi. Tiene habitaciones con vista al lago y playa privada. Las tarifas van desde los 520 $ pesos a los 850 $ pesos por noche en temporada baja y de los 590 $ pesos a 950 $ pesos en temporada alta.

Hotel Carrentoso en La Angostura

Correntoso está sobre la boca del río Correntoso en su unión con el lago Nahuel Huapi. Tiene platos gourmet y Spa. Las tarifas en temporada baja van desde los 226 $ pesos a los 395 $ pesos más IVA y en temporada alta va desde los 265 $ pesos hasta los 470 $ pesos más IVA.

Cabañas Le Pommier en La Angostura

Le Pommier está en la zona residencial de Puerto Manzano. Tiene un living con un techo de vidrio para mirar las estrellas y tres niveles hechos en madera. Para hacer reservaciones solo debes ingresar en su web oficial para concretar todo fácilmente.

Cabañas Akermann en La Angostura

Akermann está en la zona de Lomas del Correntoso, a dos kilómetros del pueblo. Tiene hogar a leña y parque. Las tarifas en temporada baja van desde los 340 $ pesos hasta los 840 $ pesos por noche dependiendo de la cantidad de personas. En temporada alta 790 $ pesos cuatro personas y hasta seis personas por 1150 $ pesos. 

Hostería Del Francés en La Angostura

Del Francés está a tres kilómetros del pueblo, en el barrio Epulafquen. Tiene habitaciones con vista al lago Correntoso y amplios espacios comunes. Está atendida por sus dueños que son casualmente franceses y ellos ofrecen comidas de esa nacionalidad. Las tarifas van desde los 150 $ pesos hasta los 210 $ pesos dependiendo la temporada.

Restaurantes para comer en La Angostura

Los amigos del lado sur están a tres cuadras del ACA. Algunos de sus platos son ciervo a la cazadora y trucha grillé con crema de almendras.

Las varas están en Avenida Arrayanes 235. Se especializa en la creación de chorizos caseros de cerdo y la cocina con productos frescos.

Gran Nevada está en pleno centro, para comer truchas y parrilladas con vino de la casa

La casita de la Oma está en Inacayal 303. Es un lugar al que no se puede dejar de ir para la hora del té; se especializan en tortas caseras y ha ganado en varias oportunidades el Concurso de los Jardines.