Meditar, clave para una cuarentena saludable

Por Silvana Pacheco, licenciada en Estudios Orientales y directora de Kalyaan Buenos Aires

21 abril, 2020
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Si meditar en tiempos y situaciones “normales” es beneficioso, en días en los cuales nos toca transitar el aislamiento preventivo para evitar los contagios y la propagación del coronavirus, lo es aún mucho más.

 

Muchas de las personas que meditan desde antes de empezar la cuarentena cuentan con más herramientas para poder sobrellevarla de manera saludable. Pero para aquellos que aún no intentaron introducirse en esta práctica, permítanme recomendarles que lo hagan, ahora más que nunca. No se necesita ser un monje de algún templo de oriente ni tampoco tener experiencia para comenzar a meditar: con tener ganas de sentirse mejor, perseverancia, paciencia y un poco de tiempo, ya estarán en condiciones de intentarlo.

Durante estas semanas nuestra rutina cambió, y de la misma manera lo hicieron nuestros pensamientos, emociones, problemas, preocupaciones, etc. Algunas de las sensaciones más recurrentes son la angustia, la ansiedad, el estrés y la falta de sueño. Con la meditación buscamos generar una disciplina en nuestra mente para poder manejarla y direccionarla hacia lo que necesitamos ¿Cómo? Concentrándonos y contemplando nuestra respiración, nuestro cuerpo y sus sutilezas, entre otras acciones.

La meditación es una técnica beneficiosa para fomentar el autoconocimiento, de manera tal de poder identificar con mayor claridad nuestras emociones y tener un registro corporal más consciente. Trae nuestra mente al presente y nos introduce en un estado de concentración, proporcionando quietud y eliminando el flujo de pensamientos negativos.

Al atardecer o antes de ir a dormir es muy recomendable meditar un rato, ya que al entrar en un estado de quietud y concentración, nuestra frecuencia cardíaca disminuye y nos proporciona una relajación profunda, lo que nos permitirá conciliar el sueño de una manera más fácil.

En lo que refiere a las tareas laborales, de estudio u otras que requieran concentración, con meditar una media hora antes de encarar dichas tareas verán que les resulta más sencillo focalizarse, concentrarse y resolver de a uno los temas.

Cuando nos sentimos angustiados, saturados,  tristes o con otras sensaciones negativas, también ayuda meditar un rato: al focalizarnos en nosotros, en nuestra respiración de una manera consciente, en el aquí y en el ahora, permitiremos que nuestras energías se renueven más fácilmente y podremos ir reconociendo y eliminando de a poco los sentimientos nocivos.

Un ejercicio sencillo de meditación para practicar a diario (15 a 30 minutos)

1) Elegir un espacio del hogar en el cual puedan estar solos, tranquilos y con el menor ruido posible.

2) Apagar celulares, televisores y todo dispositivo que pueda distraerlos.

3) Elegir un almohadón pequeño, almohada, colchoneta, silla o lo que se tenga a mano para estar cómodo. Sentarse allí, de manera cómoda, manteniendo la espalda bien recta sin apoyarse en ningún lado.

3) Una vez que te sientan cómodos, cierren los ojos y empiecen a respirar profundamente por la nariz: tanto la inhalación como la exhalación deben ser naturales, sin forzarlas ya que objetivo de esta primera etapa es agudizar el estado de concentración en un área determinada.

4) Focalizarse en esa entrada y salida de aire, relajándose y reposando la consciencia en el flujo del aire y sintiendo cómo ingresa y cómo va pasando el aire de un lugar a otro hasta ser expulsado por la nariz. Es fundamental concentrarse en la respiración, y si aparece algún pensamiento que desvíe nuestra atención, direccionar nuestra consciencia nuevamente hacia el ejercicio.

5)Comiencen a realizar una suerte de escenaeo corporal, empezando a reconocer los puntos de apoyo del cuerpo y su peso, y recorran con la consciencia su cuerpo intentando identificar cada parte del mismo: pelo, frente, ojos, nariz, boca y cuello.

6) Cuando sientan que están tranquilos, que han logrado llegar a un estado de paz y que pudieron concentrarse real y únicamente en el ejercicio, pueden ir cortando lentamente y ahí sí encarar la actividad que tenían pensado realizar, ya sea dormir, trabajar, estudiar o simplemente no hacer nada.

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