Santa Cruz, 500 años de la primera vuelta al mundo

Por Sandra Kan @soysandrakan

3 junio, 2020
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No hay nada sin historia. La historia nos transforma, nos antecede y nos sobrevivirá hacia el futuro. Y el turismo es un protagonista fundamental en todo este devenir sin que muchos se den cuenta.

Dicho esto podemos decir sin temer equivocarnos que la Patagonia Argentina, más precisamente la Provincia de Santa Cruz, recibe turistas hace 500 años. Y los seguirá recibiendo una vez que la pandemia termine.

El primero de ellos llegó navegando hasta el Puerto San Julián en busca de la Isla de las Especies y recién muchos meses después de descender allí por apenas un invierno, logró su cometido de encontrar un estrecho que uniera el Océano Atlántico con el Pacífico.

En 1519 un total de 5 embarcaciones comandadas por el portugués Hernando de Magallanes, pero financiadas por el reino de España, llegaron al sur argentino donde los antiguos mapas no tenían más que un manchón de aguas desconocidas. Y tras peregrinar luchando contra vientos, olas y mareas, lograron conquistar lo que hoy conocemos como el Estrecho de Magallanes.

 

Aventureros sin internet

 

Sólo el que navegó el Estrecho de Magallanes alguna vez puede tener noción cierta de lo que estos aventureros vivieron con sus goletas de madera, sin alimentos, sin guía, sin tiempos, sin los más básicos instrumentos actuales de navegación. El frío y el agua eran dominados por el fragor de las olas profundas y la tripulación, mayoritariamente española, luchaba conta el prejuicio de ser liderados por un portugués testarudo que no compartía sus ideas con nadie y los mantuvo un año en ascuas hasta ver tierra.

Magallanes, en su travesía histórica, es comparable a Colón o al archifamoso pirata de la corona William Drake. En 1522 terminó Sebastián Elcano la tan ansiada travesía alrededor de la Tierra tras la muerte de Magallanes en 1521, revelando de esta forma  la real escala del mundo a bordo de la Nao Victoria, única sobreviviente de la expedición original.

El portugués no intentaba descubrir que la Tierra es Redonda. Buscando la riqueza de las especias le dio con su viaje la primera forma al mapa patagónico. Junto a sus hombres habían descubierto no sólo un pasaje sino también una nueva pintura del cielo: La Cruz del Sur y las dos Galaxias que denominaron Nubes de Magallanes y que aún hoy utilizan los navegantes cuando sus instrumentos no funcionan.

 

5 siglos y un festejo en la Ruta Azul

 

Claro que a 500 años de semejante empresa, la provincia de Santa Cruz, donde se encuentra el Puerto de San Julián que fuera punto de parada para la flota Magallánica, se preparaba para un aniversario histórico durante todo el 2020 que quedó trunco conla llegada de este virus diminuto que conmueve al mundo.

Pero el Corredor de la Ruta Azul, de todos modos está allí para rememorar un festejo aunque más no fuera virtual. Inicia con un litoral marino costero donde se conjuga el dorado paisaje de la meseta y el mar profundo de la Patagonia,  está reunido en los márgenes de la Ruta Nacional 3. De norte a sur incluye a Caleta Olivia, Fitz Roy, Jaramillo,  Puerto Deseado, Puerto San Julián,  Comandante Luis Piedra Buena, Puerto Santa Cruz y Río Gallegos.

Son Fitz Roy y Jaramillo los que permiten un recorrido por diez puntos históricos de ambas localidades. Allí está el Parque Nacional Bosque Petrificado, que es un destino en sí mismo; el recorrido desde Jaramillo y Fitz Roy hasta el portal de acceso al área reservada es una travesía idealque, cuando uno pueda viajar, se podra disfrutar con las guías sonoras vehiculares que cada viajero puede bajar de la web oficial de turismo de la provincia y recorrer a bordo de su propio auto.

Las distancias son enormes, como el horizonte de 360 grados que se admira en parte de la travesía que ofrece la naturaleza virgen hasta Puerto Deseado.

 

Cada octubre, los deseadenses estrenan su temporada de excursiones con la llegada de los Pingüinos de Penacho Amarillo a la Isla Pingüino, un sitio preservado como Parque Nacional.

La ría de Deseado, con sus 42 kilómetros de océano que ingresan al continente por el cauce del río, ofrece un sinfín de atractivos en biodiversidad. En vehículo, en bici, caminando o navegando, la experiencia de observar la naturaleza plena de la ría lo convierte en un lugar único.

 

Pero es quizás, la historia de adelantados, piratas, navegantes y naturalistas como Charles Darwin los que atraparán el alma del viajero. Es exactamente en esas mismas costas, hoy área de Reserva Natural Provincial,  donde aún se puede ver el punto exacto donde acampó el naturalista inglés.

 

Muchos navegantes tallaron la historia en estas costas. El Museo Mario Brozoski, que vuelve a abrir sus puertas a los visitantes en plena ciudad, permitirá conocer en detalle la vida de ultramar desde 1770. Allí están los restos arqueológicos de la Corbeta Swift,  rescatados por el equipo de Arqueología subacuática del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Conicet) que conduce Dolores Elkin.

 

La Ruta Azul continúa. Pasando Tres Cerros se llega al Puerto San Julián donde sobre la playa está la Nao Victoria, una réplica perfecta de una de las naves de Hernando de Magallanes cuando surcó los mares y pisó tierra en 1520.  Las costas de San Julián recorren unos 27 kilómetros y es en este paseo donde además de sitios arqueológicos se encuentra la plazoleta héroes de Malvinas con su imponente Mirage Dagger, casi preparado para volver a despegar rumbo a las islas. No hay que olvidarse visitar, en San Julián, el Parque Nacional Makenke una de las tres áreas de máxima protección nacional marina costera. Allí se encuentra la colonia reproductiva de cormoranes grises más grande del país, es área de reproducción de lobos y elefantes marinos. Hay grandes comunidades de calamar y merluza además de ser la ruta migratoria de la ballena franca austral, el albatros y miles de pingüinos.

 

Comandante Luis Piedra Buena, junto al margen norte del Río Santa Cruz, es un oasis en la estepa por su forestación y el verde de sus costas, donde la Isla Pavón resguarda la réplica de la casa museo de este marino con cientos de historias sobre nuestros mares y la soberanía nacional.

 

En Piedra Buena se pueden ver las figuras de Dante Quinterno, el famoso argentino creador del personaje “Patoruzito”, la historieta del pequeño indio tehuelche y sus amigos. También integran el pueblo el Parque Temático Accesible, el Parque de los Murales y “El Señor de Los Sueños” y el Papa Noel a bordo de un carro tirado por guanacos. La ciudad es es la Capital Nacional de la Trucha Steelhead (cabeza de acero). En marzo la cita es con los pescadores y en octubre es la Fiesta del Salmón Chinook. No hay que perderse la visita a la estación ictícola, un Cine 3D y un museo histórico en una de las primeras casas donde funcionó la ex telefónica.

 

Puerto Santa Cruz, la Capital Histórica del Territorio, recrea en sus calles la gesta Magallánica mientras que la diversidad de avifauna e historia la convierten en un paso imperdible antes de recalar en el Parque Nacional Monte León, el primer parque marino costero del país.

 

El último punto de la Ruta Azul es la capital provincial, Río Gallegos, a 2636 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Concentra varios Museos históricos, una Reserva Costera Urbana y un estuario que, por su valor natural, fue elegido por la Red  Hemisférica de Reservas de Aves Playeras Migratorias (MHSRN) como sitio internacional para la preservación de estas aves. Además, muy cerca también, está la Reserva Geológica provincial Laguna Azul.

La perla histórica es recorrer los 124 kilómetros desde esta ciudad hasta Cabo Vírgenes, donde el faro de más de un siglo, señala el accidente geográfico que divisó Hernando de Magallanes en 1520, y que une al Mar Argentino con el Estrecho de Magallanes, el paso que unió a los dos océanos.

Allí también hay una reserva Natural con una de las pingüineras más grandes del continente y un museo, la casa del farero, que señaliza el kilómetro “0” del gran corredor de la Ruta Nacional 40, la más larga de la Argentina que en sus casi 5200 km desde este extremo continental austral hasta la Quiaca, en Jujuy, el límite con Bolivia.

 

El territorio santacruceño está abierto a las almas viajeras y para quienes sueñan con vivir una experiencia en la naturaleza virgen es el sitio ideal que le permitirá descubrir un suelo donde el paisaje majestuoso de glaciares, lagos y mesetas se unen en una travesía junto al mar que también fue protagonista de la historia de América.

 

Sabores del mar

 

Como un plus del viaje, la gastronomía patagónica ha crecido como sello en los últimos años. Los frutos de mar, el famoso Kanikama y hasta la carne de guanaco son parte de la novedad productiva y gastronómica de esta provincia donde ya es famoso el cordero pero también las cerezas, los frutos rojos y el calafate. De allí que el chef local José Basualdo, haya diseñado un plato “magallánico” a base de Pejerrey, con algas de la costa y condimentos especiales. Basualdo, hoy famoso en Argentina, sostiene que aquellos mismos marineros adelantados hace cinco siglos deben haber disfrutado de los mismos sabores y aromas al cocinar cuando bajaron a tierra después de tantos meses de navegar.

 

 

Más info: www.santacruzpatagonia.gob.ar

 

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