Viajar en Avión: Las secuelas del COVID-19  

Por Juan Teo Magliolo. Alumno de ICAPA.

26 mayo, 2020
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En cada región del mundo, la industria de la aviación desempeña un papel fundamental en las actividades económicas globales, permitiendo a los países de todo el mundo confiar en la industria de la aviación, ya que es considerado uno de los sectores de más rápido crecimiento de la economía mundial proporcionando servicios básicos a las comunidades locales.

Con esto en mente, se puede considerar que la aviación ha hecho una contribución significativa al bienestar general y la vitalidad económica de cada país y el mundo entero.
Hoy se vive una crisis mundial, La industria de la aviación esa siendo afectada por la crisis de COVID-19, con consecuencias sin precedentes, provocando que muchas aerolíneas en el marco mundial coloquen sus operaciones en stand by.

En la República Argentina el gobierno prohibió la operación de vuelos comerciales hasta el 1 de septiembre, exceptuando los vuelos de repatriación, en donde empresas como la Aerolíneas Argentinas utiliza su flota comercial, como muchas otras aerolíneas en el mundo, para repatriar a los pasajeros varados en los distintas partes del mundo, registrando al día de la fecha repatriación de más de 20.000 argentinos realizando 71 vuelos especiales a 17 destinos.

Sabemos que esta situación no acabara pronto y existe la gran posibilidad que se siga extendiendo y esto variaría según la región y el país. El 14 de abril del 2020 la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) dio a conocer su comunicado N°29 donde ha expuesto las actualizaciones a su informe sobre el impacto de la crisis del COVID-19 dando a conocer que los ingresos por pasajeros aéreos caen 314 000 millones USD en 2020, una caída del 55% respecto a 2019 y se espera que la demanda anual de pasajeros (doméstica e internacional) caiga un 48% respecto a 2019.

De acuerdo con las investigaciones de la IATA se calculan que 25 millones de empleos en la aviación y sectores relacionados están en peligro en todo el mundo. El CEO de IATA, Alexandre de Juniac, afirmo lo siguiente:

“No hay palabras para describir adecuadamente el devastador impacto de COVID-19 en la industria de la aviación. Y el dolor económico será compartido por 25 millones de personas que trabajan en empleos dependientes de las aerolíneas. Las aerolíneas deben ser negocios viables para que puedan liderar la recuperación cuando la pandemia sea contenida. Una esperanza de vida para las aerolíneas ahora es crítica”.

No es un panorama muy favorable para la industria de la aviación, las aerolíneas mundiales se encuentran en riesgo de quiebra y los empleos en las mismas se verán afectados viéndose en peligro de masivos despidos o recortes de sueldo. El CEO de Latam Argentina, Rosario Altgelt, dio el comunicado que se dará un recorte del 50% el sueldo de sus empleados en los meses de abril, mayo y junio y muchas otras aerolíneas podrían empezar a seguir este ejemplo. La Dra. Fang Liu, Secretaria General de la OACI, manifestó que:
“La sostenibilidad económica del sector del transporte aéreo ha sufrido embates en el pasado como consecuencia de crisis financieras, los ataques del 11 de septiembre, la erupción del volcán Eyjafjallajökull, e incluso por otras pandemias, pero las consecuencias que sufre hoy por la COVID-19 son absolutamente inéditas”.

El Reinicio

La pregunta que nos hacemos ahora es, ¿cómo podemos volver a empezar?, ¿podrá el pasajero tener la confianza y la seguridad necesaria de que su salud estará a salvo? Los datos de crisis pasadas (como el acontecimiento del 11 de septiembre) muestra cuánto tiempo le ha llevado a la industria recuperarse históricamente a los niveles anteriores a la crisis y para que la industria se pueda recuperar armonizada mente, de esta pandemia, las aerolíneas y los aeropuertos van a tener que volver a ganar la confianza del viajero.

El reinicio de la actividad aeronáutica dependerá mucho de los aspectos médicos y sanitarios que serán el gran enfoque para volver a empezar tomando medidas drásticas para prevenir la propagación de la situación en la que nos encontramos.

La IATA dio a conocer un nuevo análisis, estimando que el daño de los viajes aéreos por COVID-19 se ha extendido a mediano plazo, siendo los viajes de larga distancia / internacionales los más afectados. Para 2024 y 2025, no se espera que la demanda mundial de pasajeros para los mercados internacionales regrese a los niveles de 2019, informando:

“A medida que los mercados internacionales se abran y las economías se recuperen, habrá un mayor crecimiento de los viajes aéreos a partir del punto más bajo de 2020. Pero incluso para 2025 esperamos que los RPKs (Revenue Passenger Kilometres) globales sean un 10% más bajos que nuestros pronósticos anteriores.”

Es un hecho que la industria de la aviación nunca vio una pausa en las operaciones de esta magnitud y claramente la industria que se reinicia no va a ser la misma que estuvo pausada durante estos meses.

La IATA no quiere repetir los errores cometidos después del 11 de septiembre cuando se impusieron muchos procesos nuevos de forma descoordinada terminando con un lío de medidas que todavía se están resolviendo al día de hoy y se está evaluando la mejor manera de reiniciar la industria cuando los gobiernos y las autoridades de salud pública lo permitan, afirmando:

“Debemos encontrar un enfoque predecible y eficiente para manejar las restricciones de viaje que deben ser levantadas antes de que podamos volver al trabajo. Estas son sólo algunas de las principales tareas que tenemos por delante. Y para tener éxito, la industria y el gobierno deben estar alineados y trabajando juntos”.

Sin duda hay muchos desafíos por afrontar, un reinicio de la actividad comercial no hará que todo vuelva a ser como antes, se deberán tomar muchas precauciones para que no se corra el riesgo una reinfección. Con todo lo que se dijo anteriormente, el reinicio de la actividad va a necesitar de la ayuda de los viajeros, del turismo para poder recuperarse y seguir adelante, los pasajeros deben sentirse seguros de que sus vidas no correrán peligro a la hora de pisar un aeropuerto o abordar un avión, si no, no volverán a viajar hasta que se tomen las precauciones necesarias. Volver a ganar la confianza del viajero va a ser la clave para lograr un reinicio armonizado.

La Confianza

¿Cómo recuperamos la confianza?, ¿qué estrategias deberá usar la industria para asegurarle al viajero que todo va a estar bien? La reactivación de la aviación dependerá muchísimo de la eficiencia y la rapidez de la aplicación de estrategias para ganar la confianza de los pasajeros. Un paso fundamental, una vez que los aeropuertos y los países reabran, va a ser la reestructuración de las medidas sanitarias, donde se va a ver un completo rediseño en el proceso que actualmente poseen las aerolíneas para restringir la propagación de COVID-19.

Son muchas las medidas que se deberán tener en cuenta para resguardar la salud de las personas y serán normas globales que cambiarán la forma de viajar, ya sea el distanciamiento social (en el check-in, en las puertas de embarque, en los free shop de los aeropuertos), el requisito obligatorio de usar máscaras y guantes certificados dentro del aeropuerto y durante el vuelo, la imposición de restricciones en el movimiento que se produce durante el vuelo asegurando el distanciamiento social.

Se notará un aumento importante de las medidas de desinfección y sanitación en las terminales de los aeropuertos y en la flota de aviones de las aerolíneas. En Hong Kong se están aplicando diversas tecnologías de desinfección, como cabinas de descontaminación que realizan una comprobación de la temperatura antes de entrar en un área pública y están equipadas con un baño antimicrobiano que puede matar a distancia los virus y las bacterias de los cuerpos y las prendas de vestir de los usuarios mediante el uso de las tecnologías de fotocatálisis y de “nanoagujas”.

Asimismo, se despliegan robots de limpieza automáticos de esterilización inteligente las 24 horas del día en los aseos públicos y en las zonas de operaciones del aeropuerto que están equipados con un esterilizador de luz ultravioleta y un esterilizador de aire eliminando así el 99,99% de las bacterias, incluyendo tanto el aire como las superficies de los objetos.

En lo que respecta a las aerolíneas, hoy los aviones, por ejemplo, de Aerolíneas Argentinas cuentan con un sistema de aire acondicionado que posee filtros especiales de alta eficiencia que permiten la renovación del aire de la cabina de manera frecuente, por otra parte, captura partículas de diferentes tamaños, incluyendo los virus, lo que permite un ambiente más limpio que disminuye la probabilidad de contagio tanto para nuestras tripulaciones como para nuestros pasajeros. Asimismo, luego de cada vuelo, los empleados a cargo de la limpieza de las aeronaves, desinfectan los aviones con un producto químico de amplio espectro de uso aeronáutico. Cosas tan simples como estas medidas de desinfección son una parte fundamental para la restauración de la confianza en los viajeros.

Pero no todas las medidas darán el resultado esperado, un ejemplo claro es la toma de controles previos al embarque de un avión, incluyendo controles periódicos de temperatura que es una medida simple pero no tan efectiva, considerando que está comprobado que una persona puede estar infectada pero no mostrar síntomas.

En muchos países en donde se da la fiebre amarilla exigen certificado de vacunación para proteger a cada viajero que pueda exponerse a la infección y al no contar con uno, en caso de que haya alguna excepción, no se podrá abordar el avión. Esto no es algo nuevo y no sería sorpresa, que cuando se reanude la actividad aeronáutica, al realizar cualquier viaje internacional se solicite un certificado de prueba contra el COVID-19.

La empresa Emirates fue la primera aerolínea en realizar pruebas (de sangre) rápidas de COVID-19 con resultados disponibles en 10 minutos en el lugar para los pasajeros previo abordar el vuelo en una terminal especifica con la ayuda de la Autoridad Sanitaria de Dubai (DHA), donde el Director General de la DHA el afirmo:

“El proceso de prueba ha marchado sin problemas. Estamos trabajando en planes para ampliar las capacidades de prueba en el futuro y extenderlas a otros vuelos, lo que nos permitirá realizar pruebas in situ y proporcionar una confirmación inmediata a los pasajeros de los Emiratos que viajen a países que requieran certificados de prueba COVID-19. La salud y la seguridad del personal y los pasajeros en el aeropuerto siguen siendo de suma importancia”

Pero se asegura que la prueba da resultados falsos negativos y positivos para el Covid-19 y tiene sólo un 30% de precisión, provocando a la DHA a prohibir el uso de pruebas virales rápidas afirmando:

“Este método (prueba viral rápida) aún no ha demostrado ser factible y no ha sido adoptado universalmente como un método de diagnóstico fiable. El DHA está continuamente probando la eficacia de estos dispositivos y le informará en caso de cualquier cambio en este asunto”

Claramente con la crisis que se está viviendo, la industria está implementando mediadas a corto plazo que no están dando un buen resultado y no dejan una buena imagen. Cualquier solución que se adopte debe ser transparente y segura para que los viajeros no desconfíen y no sientan miedo.

Una cuestión fundamental que se deberá adoptar es la automatización de la documentación de los pasajeros a través de medios sin contacto. En la actualidad el formato físico ya sea de la documentación de identidad o el pasaporte, siguen siendo necesarios para poder identificar al pasajero. Delta Air Lines, en asociación con el Aeropuerto Internacional de Atlanta operan un sistema de control totalmente biométrico en la Terminal Internacional Maynard H. Jackson y el Pasillo F del aeropuerto de Atlanta desde 2018, en donde el escaneo facial puede usarse en la check-in, en los controles de seguridad y en las puertas de embarque el Jefe de operaciones de Delta, Gil West, afirma que:

“Estamos eliminando la necesidad de que un cliente que compruebe su equipaje deba presentar su pasaporte hasta cuatro veces por salida – lo que significa que estamos dando a los clientes la opción de moverse por el aeropuerto con una cosa menos de la que preocuparse, al tiempo que capacitamos a nuestros empleados con más tiempo para interacciones significativas con los clientes”. 

¿Pero se podrá implementar un sistema biométrico de este tipo en todos los aeropuertos del mundo?

La IATA se encuentra trabajando en la implantación del concepto conocido como “ONE ID” que es una herramienta que introduce una posibilidad para que el pasajero agilice aún más su viaje con un proceso sin documentos basado en la gestión de la identidad y el reconocimiento biométrico. Los pasajeros podrán identificarse en cada punto de contacto del aeropuerto mediante un simple reconocimiento biométrico. El objetivo es lograr una coordinación de sistemas verdaderamente interoperables entre aeropuertos, aerolíneas y gobiernos.

El director de la IATA, Alexandre de Juniac, sobre el ONE ID lo siguiente:
“Estamos buscando estándares globales para ayudar a los pasajeros a navegar por el aeropuerto sin tener que probar su identidad una y otra vez. El proyecto One ID de la IATA propone el reconocimiento de la cara, el iris o las huellas dactilares para trasladar sin problemas a los pasajeros de la acera a la puerta. La tecnología existe hoy en día. Y vamos a instar a los gobiernos – socios vitales para que One ID funcione – a que se muevan rápidamente”.

¿Podrán ideas innovadoras como estas darle la seguridad necesaria al pasajero a volver a subirse a un avión? Todo es cuestión de tiempo, la industria deberá trabajar mucho y a la par con los gobiernos del mundo, esto solo es el comienzo, todos los días aprendemos algo nuevo del COVID-19, cosas que simplemente pueden modificar todos los procesos que se estén planeando y no es solo cuestión de prueba y error, la industria deberá elaborar un plan a mediano/largo plazo para poder reactivar la actividad de una manera estandarizada y armonizada, de todas formas la respuesta de la industria hacia la crisis fue nada más que admirable tomando rápidamente las precauciones necesarias. Pero algo es seguro, la forma de volar no va a ser como era antes y hay que estar preparados para lo que se viene.

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